Por un homicidio en Conesa comenzó el tercer juicio por jurados en Viedma

Tanto la fiscalía como la querella plantearon ante los integrantes del jurado popular los fundamentos por los cuales Eduardo Morello debe ser declarado responsable del “homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por odio por nacionalidad” del que resultó víctima Beimar Llanos Condorí y también por amenazar apuntándole con una escopeta al hijo del hombre asesinado el 7 de agosto de 2023 en un sector de chacras de Conesa.

3 de diciembre de 2024·7 min de lectura
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Por un homicidio en Conesa comenzó el tercer juicio por jurados en Viedma
Por un homicidio en Conesa comenzó el tercer juicio por jurados en Viedma

El imputado del homicidio

Por su parte, el abogado Damián Torres en calidad de defensor particular del imputado pidió al jurado que la situación sea evaluada desde el inicio del conflicto que comenzó un tiempo antes del crimen cuando Morello denunció a Beimar Llanos por amenazas y por una diferencia en la venta de un predio que el acusado había vendido a la víctima. “Aquí no se discute si Morello disparó contra Llanos sino que en su accionar se excedió en el marco de una legítima defensa”, sostuvo.

Damian Torres, defensor particular

La audiencia comenzó cerca de las 9 y finalizó pasadas las 16. Nueve eran los testigos previstos para esta primera jornada pero fue necesario reprogramarla. Fueron escuchados sólo tres y las dos Cámaras Gessell realizadas al hijo menor de edad de la víctima y único testigo presencial. Este fue el momento más intenso y emotivo de la jornada. “Hacíamos una zanja con mi papá para poner un cable subterráneo y vi que el hombre se acercaba pero seguí trabajando hasta que mi papá le pidió que dejara de sacar fotos luego de clavar la pala en la tierra. Se fue y al rato volvió con otra ropa. Sólo escuché a mi papá que le gritó mientras levantaba sus manos y el disparo”.

MUCHAS HORAS DE INFORMACION

La gran cantidad de información -desde la explicación de la modalidad de este tipo de juicio detallada por el juez Marcelo Alvarez hasta los alegatos de apertura de las partes- agotó a todos y especialmente a los jurados. A tal punto que algunos de ellos no pudieron mantener los ojos bien abiertos, mucho menos la atención requerida sobre una temática desconocida, grave y compleja nutrida de un lenguaje técnico desconocido para el ciudadano en general.

Frente a este marco de situación el juez hizo lugar al planteo de las partes y reprogramó la audiencia para este martes.

Tras señalar el “llamativo cansancio” observado pidió especial énfasis para evitar un llamado de atención e “imploró una toma de conciencia de las horas de descanso. Recuerden que en esta causa ustedes son jueces con obligaciones y deberes. Les pido que se ajusten a eso”.

“DISPARO EN SILENCIO Y SE FUE”

En el alegato de apertura el fiscal José Chirinos sostuvo ante los integrantes del jurado que Morello mató a Beimar Llanos Condorí por “ser boliviano”.

Fiscal José Chirinos

Tras explicar el desarrollo del hecho perpetrado frente al hijo de 13 años de la víctima detalló que los dos hombres “tenían un conflicto previo vinculado a la venta de un lote” que Morello le había vendido a Llanos, nacido en Bolivia que en 2020 conformó una cooperativa y buscó tierras en la zona de Conesa para producir cebolla.

Luego esa cooperativa se desintegró y Llanos tuvo que afrontar todos los gastos vinculados con esa interrupción.

Ambos hombres entonces acordaron seguir el negocio de manera individual. En 2023 el predio estaba listo para ser escriturado. El 7 de agosto de ese año “Beimar Llanos fue con su hijo al lugar, tenían que hacer un pilar y zanjeo para un cableado, trabajos que estaban estipulados en las condiciones del contrato de compra venta”. En ese contexto llegó Morello y “se generó una disputa porque la víctima le reclamó que fuera a firmar la escritura”.

Antes del disparo, el imputado llamó a la comisaria de Conesa denunciando “que le querían cortar la luz”, luego de lo cual vuelve al lugar filma a la víctima y a su hijo y publica ese material en twitter. Instantes después busca una escopeta en su casa, municiones y regresa a donde estaban padre e hijo. Allí “sin mediar palabras, le disparó”.

Chirinos destacó que Morello de 43 años trabajó en el Ejército y en agencias de Seguridad, razón por la cual “tenía elementos para actuar”. Negó la posibilidad que en este caso haya existido un exceso en la legítima defensa.
Finalizó su alegato recordando una frase que le dijo el hijo de la víctima tras el hecho respecto de Morello “disparó en silencio y se fue”.

“HOMICIDIO EN EXCESO POR LEGITIMA DEFENSA”

El abogado Damián Torres defensor del imputado se preguntó ante el jurado ¿Qué persona que quiere matar a otra llama a la Policía y a la ambulancia como ocurrió en este caso?, detallando que Morello llamó antes del hecho a la comisaría y también después, así como a la ambulancia.

Damian Torres, defensor particular


Negó la existencia del agravante de odio por nacionalidad que se le imputa y se pronunció por un exceso en la legítima defensa que implica una sanción menor. “Estaban atacando sus bienes y su vida y fue desproporcionado al defenderse. Esta no fue la manera como tampoco lo fue amenazar con cortar la luz y con una pala”. Pidió al jurado analizar lo que sucedió desde el inicio en 2020 cuando Morello vendió el predio en cuestión.

En su alegato, Torres destacó también que un tiempo antes del hecho Morello denunció a Llanos por amenazas, situación que “no fue investigada”.

“UN ACTO COBARDE”

Por su parte, el abogado querellante Santiago Güenumil en representación de la familia de la víctima adhirió a los fundamentos del fiscal Chirinos, garantizando que en este juicio será demostrado que Morello mató a Llanos Condorí por odio por nacionalidad “porque es una persona discriminadora y también conocerán quien fue la víctima, un hombre trabajador, padre de familia, un líder para su comunidad que había hecho un negocio con el imputado, una mala persona que cometió un acto cobarde al amenazar al hijo de la víctima, un menor de edad”.

Abogado querellante Santiago Guenumil

“ME QUEDE QUIETO POR MIEDO”

Sin poder evitar las lágrimas fue conmovedor el relato del adolescente de 13 años, único testigo del homicidio de su padre en una chacra de Conesa.

Fueron apenas segundos los que mediaron entre el grito de su padre a su agresor de “para, para!” , mientras levantaba sus manos como mostrando su indefensión y el disparo mortal que lo hizo caminar para atrás unos pasos, sentarse lentamente mientras “me pedía que llamara la ambulancia y luego echarse en el suelo”.

El grito y el estruendo dejaron en shock y marcado para toda su vida al adolescente, quien declaró “me quedé quieto por miedo y cuando levanté la mirada vi al hombre que bajaba el arma. Pensé que sólo lo había rozado y que por eso sangraba pero cuando fui a la camioneta a buscar alcohol que no encontré le levanté la camisa y me di cuenta que no era un roce”.

Recordó que cuando fue a la camioneta a buscar un botiquín observó que “el hombre me apuntaba con la escopeta. Le pedí que no me disparara y cuando abrí los ojos vi que se iba”.

El silencio y la cabeza hacia abajo fue la respuesta del adolescente a la pregunta de la psicóloga sobre como se sentía en ese momento de la Cámara Gessell realizada tiempo después del hecho.

PRIMEROS TESTIGOS

Jorge Estremador fue el primer vecino en pasar por el lugar y a quien le pidió ayuda el adolescente haciendo señas desde el camino. “Le pegaron un tiro a mi papá” fue lo único que le dijo con un rostro desencajado que mostraba llanto. Al bajar y observar a la víctima en el suelo el testigo volvió a su auto prometiendo ir en busca de auxilio para llegar en pocos minutos al control de tránsito sobre la ruta y llevar hasta el lugar a tres uniformados “porque no tenían móvil”.

Jorge Estremador, el primer vecino en prestar ayuda

Mercedes Pichún fue una de esas tres policías que el vecino llevó hasta la chacra y la encargada de tratar de contener al adolescente que “lloraba mientras señalaba al hombre que miraba desde unos metros como el autor del disparo. Pedía que llamaran una ambulancia y que su papá no se muriera”.

El sargento Ismael Montenegro estaba en la comisaria y llegó al lugar minutos después que lo hiciera el personal de tránsito y la ambulancia. Fue el que le dio la voz de alto y la orden que se tirara al piso a Morello que observaba los movimientos desde su casa aledaña al escenario del hecho. “Me mandé una cagada pero estaba cansado” recordó que dijo el detenido mientras lo esposaban.

El uniformado admitió los dos llamados de Morello a la comisaria. En el primero denunciando que le intentaban cortar la luz pero dijo que “no concurrieron en ese momento porque el móvil estaba en otra diligencia”.


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