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Por mayoría aprueban la negociación colectiva entre la administración pública y sus empleados

La Legislatura rionegrina trató en primera vuelta el proyecto de ley para regular las negociaciones colectivas entre la administración pública provincial y sus empleados. La propuesta fue aprobada por mayoría, con la oposición del Frente Renovador en general, y del Frente de Todos en algunos artículos en particular.

Según la iniciativa, para cada negociación, general o sectorial, se integraría una comisión paritaria conformada con los representantes del Estado empleador y por los representantes de los trabajadores estatales, a través de las asociaciones sindicales con personería gremial por la otra parte.

La Comisión Paritaria sería presidida por el Secretario de Estado de Trabajo, que sería autoridad de aplicación. A los fines de su conformación se tendría en cuenta la misma cantidad de paritarios en representación del Estado que la sumatoria de los paritarios del sector sindical. Las partes podrían ser asistidas por asesores técnicos, con voz pero sin voto.

Lucas Pica, autor de la iniciativa, fue el informante. Señaló que “este proyecto viene a dar por finalizada una etapa de privilegios, es un verdadero acto de justicia que viene a consolidar un proceso de democratización en las relaciones colectivas en el sector público provincial”. Agregó que la ley viene a dar una cobertura y un andamiaje legal para atender un reclamo histórico para que los trabajadores públicos tengan su convenio colectivo de trabajo.

El legislador explicó que un convenio colectivo de trabajo es un catálogo de derechos y obligaciones en el marco de una relación laboral y es importante porque cuando las partes se autodeterminan su propio régimen normativo es más rico y democrático, tiene más legitimidad y fortaleza.

Fundamentó que la ley es importante ya que le da el esquema de negociación, las herramientas, la conformación de las voluntades, de las mayorías, las materias incluidas, la conducción, entre otros aspectos.

“Estamos instaurando el sistema de pluralidad, coexistencia en igualdad de los actores sindicales con personería gremial. Es el fin de los privilegios, abandonamos de una vez por todas el sindicato único, lo que representa un llamamiento muy potente para que todos los sindicatos con personería gremial negocien en condiciones de igualdad”, expresó.

Pablo Barreno (FdT) cuestionó “falta de diálogo y consenso, la doble vara y la mirada patronal” sobre el proyecto. Planteó que hay demasiados interrogantes con respecto a la iniciativa. Solicitó la incorporación de cambios en el articulado que no fueron admitidos.

Remarcó la importancia de la negociación colectiva para los trabajadores y trabajadoras, y fundamentalmente para sus organizaciones: “Es una reivindicación importantísima poder sentarse en pie de igualdad a negociar todas las condiciones de trabajo, desde el salario y la licencia, hasta la carrera, absolutamente todas.

Entre otros puntos, criticó que en el proyecto se excluye de la negociación la cuestión salarial y pidió su inclusión. Advirtió que en el texto tiene que estar garantizado el derecho de huelga y reclamó que la convocatoria a la negociación debe ser a simple solicitud de las partes y no supeditada a la voluntad del secretario de Trabajo o del gobierno de la Provincia. Opinó que los acuerdos que surjan de la negociación colectiva deben observar y promover la inclusión de cláusulas en materia de igualdad de oportunidades de género. Finalmente, expresó que la negociación se tiene que dar con consenso y diálogo.

Luis Noale y Marcelo Mango (FdT) criticaron la falta de participación que se les dio a los trabajadores para consensuar la iniciativa y pidieron que se los convoque para la discusión entre primera y segunda vuelta. Con cuestionamientos hacia algunos puntos de la iniciativa y algunas coincidencias generales, Mango destacó que la negociación colectiva es una conquista de los trabajadores y valoró la paritaria. Coincidió con el oficialismo en que se trata de un acto de justicia para la lucha de los trabajadores tener ámbitos de concertación donde estén a la par con el Estado empleador, aunque advirtió que esta paridad hay que garantizarla siempre.

María Eugenia Martini, presidenta del bloque del FdT, cerró la posición de su bloque insistiendo en la necesidad de la participación de los trabajadores en la discusión del proyecto y en la incorporación de los puntos planteados por Barreno “para que ésta se convierta en la ley de los trabajadores”.

Juan Martín (JxC), con reservas, votó a favor del proyecto. Aunque manifestó que “siempre es bueno celebrar la materialización de los derechos de los trabajadores”, pidió que “en los hechos se traduzca en la superación de las hegemonías que estamos acostumbrados a padecer” y que esta democratización no sea solo una expresión de deseo sino más bien una realidad”. Habló de la desconfianza que le genera que en casos de conflictos la solución sea a través de la autorregulación: “sabemos de la intransigencia de algunos dirigentes gremiales que usan el sindicato como un ejército personal”.

Por el Frente Renovador, Nicolás Rochás expresó el voto negativo del bloque, “con la esperanza de poder hacerlo en segunda vuelta” con un mayor consenso. Dudó si la ley, en la forma como ha sido trabajada y abordada, traerá un elemento de pacificación social, si aportará al diálogo, a la solución de los conflictos colectivos, o en lugar de ello incrementará algún problema.

Cerró el debate el presidente del bloque oficialista, Facundo López. Ante las críticas de la oposición por la falta de debate con los trabajadores y la oposición, el legislador defendió la vocación dialoguista del gobierno provincial y enumeró la legislación sobre derechos de los trabajadores que fueron impulsadas durante la gestión. Aclaró: “Vamos a escuchar a todos los que tengamos que escuchar, siempre que tengan la personería jurídica”.

“Sigamos dialogando, no nos vamos a ir a ningún lado. El destino no es el bombo, el insulto o la prepotencia, sino ver cómo entre todos logramos superar esta situación pandémica difícil, y ojalá tengamos la grandeza y honestidad intelectual de no querer llevar agua para nuestro propio molino, utilizando la enfermedad como bandera”, cerró.