«El incremento en la venta de drogas y alcohol en nuestra región es preocupante»
El titular de la Fundación Apostemos a la Vida, Leandro Martínez, expresó una vez más su preocupación por el incremento en la venta de drogas y alcohol en nuestra región, lo cual genera un consumo desmedido en muchos jóvenes de diferentes barrios de la capital provincial.

Lo grave de esta situación también son los arrebatos que ocurren en Viedma, que no es nada más ni nada menos el “canje” entre los elementos robados por sustancias ilegales.
La solución no solamente está en combatir el tráfico de drogas, sino que también en establecer objetivos y acciones en materia de prevención, rehabilitación y contención social. Se debe configurar y perseguir como delitos el tráfico ilícito de drogas, la promoción, organización, financiamiento o dirección de bandas u organizaciones dedicadas a esta actividad.
Como todos sabemos, porque Viedma no es una isla, están identificados quienes son las personas que trafican y están en el negocio en cada sector de nuestra ciudad. Los procedimientos son lentos y cada vez que detienen a estos narco-criminales, bajo una fianza que le imponen, en 10 días quedan en libertad.
Lo que no hay en estas interpretaciones, de parte de la Justicia Federal, es un dispositivo para dejarlos encarcelados cuando son reincidentes. Estos son dos criterios distintos, porque cuando obtienen rápidamente la libertad continúan con la venta indiscriminada de drogas.
A estas personas, que tienen antecedentes en el ámbito judicial por infringir la Ley 23.737, se les debiera imponer restricciones procesales porque comercializan y, además, se les tendría que prohibir el otorgamiento de determinados beneficios cuando tienen causas en curso.
El avance incesante en la venta de drogas en general es muy grave, y a todo esto se le suma la venta clandestina de bebidas alcohólicas, que nadie se puede hacer el distraído ya que determinados consumos en su abuso atentan contra la seguridad de otras personas.
Lo que está fallando son los controles nocturnos en las camineras, donde vehículos “extrañamente” transitan en la Comarca por ambos puentes sin luces, y nadie los detiene para hacer un “control” de identificación.




