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Absolvieron a Schmid que había sido condenado a más de 3 años de prisión por atropellar a una niña que luego murió en SAO

Fue revocada la condena contra Fernando Schmid a quien se le había impuesto una pena de 3 años y 6 meses de prisión efectiva, por la muerte de una chiquita de 5 años en San Antonio Oeste .

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Schmid y sus abogados

El hecho se produjo en esa localidad , el 23 de Noviembre del año 2015, cuando Schmid que manejaba su auto atropelló a la víctima que, a raíz de ello, perdió la vida.

En su meomento, el Fiscal de la causa Juan Pedro Puntel, expresó que Schmid fue imprudente y que no detuvo su marcha luego de atropellar a la niña y continuó conduciendo hasta llegar a su domicilio, donde guardó el vehículo y que algunas horas más tarde fue detenido.

Los familiares de la pequeña siempre buscaron una pena mayor a la impuesta por la jueza Daniela Zagari, pero ante la apelación del abogado de Schmid, Manuel Maza, esa condena fue revocada, quedando el imputado absuelto.

Por otro lado, los familiares de la nena atropellada manifestaron que la propuesta realizada por la Fiscalía no los había convenció. “Veníamos a pedir la máxima de las pena a la Fiscalía, y obviamente que se negó los 3 años y medio que ofreció”.

El 11 de abril de este año (2019), la Jueza Daniela Zágari, como Tribunal Unipersonal, resolvió condenar a Fernando Daniel Schmid a la pena de 3 años y 6 meses de prisión efectiva e inhabilitación especial para conducir automotores por el término de 10 años, por hallarlo autor penalmente responsable del delito de homicidio culposo agravado por la conducción antirreglamentaria de un automotor.

El hombre atropelló a Ilcen Aime Pil Tolosa, una niña de 5 años de San Antonio Oeste, que falleció producto del accidente.

Familiares de la nena atropellada en SAO

La decisión de los jueces fue por mayoría, con los votos en en disidencia de los doctores Ricardo A. Apcarian, Enrique J. Mansilla, y los votos a favor de la absolución de Sergio Barotto, Adriana Zaratiegui y Adrián Zimmermann, este último como subrogante.

Los magistrados expresan que la sentencia de condena apoya la determinación de la responsabilidad penal del imputado en un análisis fáctico-jurídico que incluye el hecho de que no advirtió inicialmente a la niña mientras esta caminaba desde la encrucijada de las calles Tierra del Fuego y Torello en dirección a la calle J. M. Guido, pues de haberlo hecho habría tomado una conducta precautoria y habría adoptado una velocidad tal que le posibilitara evitarla cuando la menor cruzó la arteria mencionada en primer término, a unos treinta metros de la precitada esquina.

Los jueces dicen que “resulta indiscutible que el conductor del automóvil no vio a la víctima cuando se desplazaba por la acera, pues así lo admitió y, además, ello es conteste con el resto de la prueba, dado que no hizo ninguna maniobra de esquive ni disminuyó la velocidad cuando la niña intentó atravesar la calzada. Asimismo, aun con la precariedad de la metodología para establecer dicho dato, no se cuestiona que la velocidad del vehículo al momento del hecho era de unos 40 km/h, esto es, acorde con la máxima prevista reglamentariamente”.

Aquí radica el motivo central de nuestra disidencia: en un razonamiento de hecho y prueba, entendemos que los indicios fácticos considerados en la sentencia recurrida y no observados por el señor Schmid (una niña de cinco años caminando en soledad por la acera) no configuran por sí una circunstancia tal que hiciera necesario abandonar el principio de confianza sobre el comportamiento diligente de la menor, en tanto peatón. Dicho de otro modo, estimamos que tales datos no tienen una capacidad suficiente para ello.

El hecho traído a estudio es de aquellas acciones que forman parte de una actividad compartida, como lo es el tránsito. Se trata de actividades en las que rige una división de la tarea; el criterio que se aplica para determinar la medida de la creación de un peligro prohibido es, en estos casos, el principio de confianza, según el cual no viola el deber de cuidado la acción del que confía en que el otro se comportará correctamente, mientras no tenga razón suficiente para dudar o creer lo contrario… El límite al mencionado principio se halla en el propio deber de observación; se entiende que es violatorio al deber de cuidado mantener la confianza cuando, en el propio ámbito de observación, han entrado indicios de que el otro no se comportaba conforme a lo esperado?.

En tal sentido, estimamos que la corta edad de alguien que camina por una acera no es un dato suficiente para presumir que pueda repentinamente comenzar a cruzar la calzada por un lugar inapropiado y prohibido legalmente para ello, de modo tal que haga necesario disminuir la velocidad reglamentaria del vehículo ante la expectativa de que ello eventualmente suceda.

Adviértase que, si se exigiera como regla general que todos los conductores de automotores tuvieran siempre la presunción de que el andar de una niña por la acera impide el mantenimiento de la confianza y, por ende, debieran adoptar una medida precautoria acorde, de modo tal que en cada oportunidad que aquello ocurriera se debiera disminuir la velocidad como para poder evitar un cruce sorpresivo fuera de la senda peatonal, “.

De esta manera el Superior tribunal de Justicia de Rio Negro resolvió por mayoría hacer lugar al recurso de casación deducido a fs. 657/671, revocar la Sentencia Nº 6/19 dictada por la señora Jueza con competencia correccional de la Sala A de la Cámara en lo Criminal de Viedma y absolver a Fernando Daniel Schmid de los hechos reprochados .